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Lactancia materna: conoce sus beneficios inmunológicos

La leche materna es el alimento perfecto que el recién nacido necesita desde la primera hora de vida hasta los 6 meses de forma exclusiva. En esta nota te contamos más acerca de sus beneficios.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el inicio temprano de la lactancia materna. Es decir, que se dé dentro de la primera hora de vida del bebé, ya que de esta manera se asegura que el recién nacido consuma el calostro, que es la primera leche que produce la mamá y es muy rica en nutrientes y factores de protección. Para que este primer momento sea exitoso, se recomienda el contacto “piel a piel” entre la madre y el bebé, ya que esto permitirá que existan estímulos cerebrales y hormonales para la producción de la leche materna.

Durante este primera mamada, el bebé consumirá el calostro, que es una leche muy rica en nutrientes y es de color amarillenta y espesa, algunas mamás pueden asustarse por el color y textura y piensan que es una “mala leche”; sin embargo es todo lo contrario, por lo que debe ser consumida por el recién nacido.

Este calostro que el niño consume desde el nacimiento va ayudar a que el bebé elimine el meconio de su organismo, por lo que va funcionar como un purgante, además contiene anticuerpos, por lo que el calostro sería como una primera “vacuna” del bebé que va ayudarle a protegerse de infecciones y alergias. El calostro también va contribuir en la maduración del sistema digestivo del bebé y a prevenir las intolerancias.

Entre el quinto y décimo día, se produce la leche de “transición”, esto puede variar de madre a madre; a diferencia del calostro, este tipo de leche presenta más grasas, lactosa, vitaminas y calorías para su crecimiento. Además, tiene propiedades antimicrobianas, es fácil de digerir y permite que el bebé se mantenga saciado por más tiempo. De esta manera el sistema digestivo del bebé se desarrolla de forma progresiva conforme va cambiando la composición de la leche materna.

Asimismo, este tipo de leche contribuye a que se sigan desarrollando otros órganos como el cerebro, los ojos y otros. Más adelante, a partir del día 16, se produce la ‘leche madura’, que varía su composición durante las horas del día y se adapta según las necesidades que tiene el bebé. En esta etapa el sistema gastrointestinal del bebé continúa en maduración.

Diferencias de la leche humana, animal y artificial

Gabriela León, nutricionista de la Municipalidad de Lima, indica que la leche materna tiene la garantía de no contener ningún contaminante bacteriano a diferencia de los productos industrializados que podrían contenerlo en el proceso de elaboración o preparación. Además, contiene anticuerpos que van permitir que el bebé construya y fortalezca su sistema inmunológico a diferencia de la leche animal y artificial.

Las leches artificiales y la leche animal no contienen los suficientes ácidos grasos esenciales que el bebé necesita, además no contienen la lipasa, que es un componente de la leche materna que ayuda al sistema digestivo del bebé. La leche de vaca no es digerible como la leche materna.

La especialista destaca también que este tipo de leche es excelente para prevenir la anemia, ya que contiene una cantidad de hierro suficiente y que es bien absorbida, a diferencia de las otras leches que no se absorben adecuadamente. (El hierro de la leche materna se absorbe en un 48%, un 10% de la leche de vaca y 4% de las fórmulas artificiales).

Fuente: El Comercio

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