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Padres afectivos y corresponsables – familias fuertes

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables desde hace veinticuatro años promueve una sociedad igualitaria y libre de violencia, a través del fortalecimiento de las familias como primer espacio de socialización, el empoderamiento de las mujeres, la promoción de la conciliación de la vida laboral con la familiar, así como en la protección de las niñas, niños y adolescentes, las personas adultas mayores y las personas con discapacidad.

En este trabajo, que no es sencillo, los hombres son actores fundamentales para lograr la progresiva deconstrucción de conductas patriarcales y machistas dentro de las familias, para que estas puedan desarrollarse libres de violencia; y, en esta línea, fortalecer las paternidades responsables también es uno de nuestros objetivos.

La celebración del Día del Padre representa siempre una ocasión para repensar el significado de la presencia paterna en las familias, en la que prevalezca la imagen tierna y no severa, acompañante y no juzgadora, firme y no autosuficiente, dialogante y no autoritaria, involucrado en los quehaceres de la casa y no solo proveedor, un padre que no tiene reparos en ponerse el mandil.

Una paternidad que contribuya a la construcción de ciudadanos capaces de actuar positivamente en sus familias y en la sociedad, en la que la interacción de sus miembros sea democrática, participativa y responsable.

Es momento que los hombres reconozcan a plenitud esas capacidades y desplacen las ideas de superioridad de lo masculino. La presencia de la figura masculina en la crianza y educación, más aún ahora en los tiempos de la emergencia sanitaria, es una oportunidad para descubrir nuestro lado afectivo, la capacidad de guiar y ser los modelos positivos para nuestros hijos e hijas, inculcándoles valores basados en el respeto, la dignidad, la corresponsabilidad y la erradicación de toda forma de violencia.

Trabajar para fomentar las paternidades responsables y afectivas nos permite construir ciudadanía desde el hogar, pues contribuye a que las hijas e hijos aprendan lo importante de la participación y de mostrar sus ideas, hecho que mejora su autoestima al saber que son parte de la solución, esto permite la generación de ciudadanos diferentes y empoderados. La paternidad debe ser un reto y una oportunidad. Lograrlo, conlleva la necesaria participación del Estado, de la comunidad, de la sociedad en general, desde donde no se debe tolerar actitudes machistas misóginas, homófobas o violentas dentro de las familias; más bien, tener en cuenta que las mujeres, las niñas, niños y adolescentes en la actualidad ejercen liderazgos participativos, generan espacios de solidaridad y crecimiento mutuo.

El día del padre en el 2020 nos plantea muchas reflexiones, pero sobre todo resulta urgente y necesario cambiar el chip,desarrollar paternidades responsables, democráticas y libres de violencia. Seamos parte del gran cambio que nuestras familias y nuestro país requieren.

Fuente: MIMP

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