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Un mundo familiar fortalecido

El mundo atraviesa un momento complejo. En Colombia cada familia vive circunstancias únicas de confinamiento en el hogar, limitación de la libertad de movimiento, falta de predictibilidad sobre el tiempo de esta restricción, todo con el propósito de evitar la infección masiva de la población y colapsar el sistema de salud.

Niños y adultos afrontan esta disrupción de su vida conjuntamente. Ni ellos, ni experto alguno, tenían experiencia previa sobre cómo manejar esta situación. El cerebro humano está programado para ser resiliente y las familias tienen el potencial para adaptarse y cambiar. Esta es una oportunidad para que en el ambiente familiar se desarrollen estrategias que puedan dejar fortalecida su estructura:

1. Comunicarse en el hogar claramente, con un lenguaje que los niños comprendan y al que todos los adultos se puedan sumar para crear una armonía comunicacional, de manera que sea posible reducir el temor y la ansiedad sobre el presente y el futuro.

2. Evitar la inundación de noticias por todos los medios y tecnologías y escuchar juiciosa e ininterrumpidamente a todos los miembros de la familia, valorando los sentimientos de cada uno sin descalificar lo expresado.

3. Demostrar empatía sobre los eventos vividos en el hogar a diario, en el estudio, en el trabajo, y en las labores propias del hogar, ya que todas ellas se desarrollan ahora con una simultaneidad no conocida previamente.

4. Definir un momento para construir reglas, rutinas y soluciones para resolver problemas específicos y evitar nuevos conflictos.

5. Permitir que cada miembro del hogar encuentre un espacio para estar solo e independiente, dándole opción de cuidarse a sí mismo.

6. Establecer tiempo para el humor, la creatividad, el juego y el contacto virtual con otros miembros de la familia y amigos con los que actualmente no nos podemos encontrar, pero sí conectarnos.

Fuente: El Tiempo

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