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Cuarentena afecta la conducta de más del 69% de niños

Así lo revela estudio en más de 500 familias de Lima y otras ciudades. Cambios de actitud repentinos, estrés o irritabilidad son algunas de las manifestaciones que pueden expresar los menores durante la pandemia por el coronavirus.

Facundo, de 4 años, comenzó a irritarse debido a que no puede jugar con sus amigos, como lo hacía hasta antes de que se iniciara la cuarentena por el COVID-19. Ofelia, de 8, teme que sus padres se contagien con el virus cada vez que salen de casa. Juan Diego, de 7, prefiere jugar videojuegos antes que conversar con sus padres. Mientras que Alonso, de 6, les pregunta a sus progenitores si aún tiene amigos, debido a que ya no puede verlos.
El 18 de mayo, tras 64 días de encierro, el Gobierno permitió la salida controlada de niños hasta 14 años en algunas zonas del país. Solo por 30 minutos y a no más de 500 metros de casa. Pese a ello, hoy, en el día 88 de la emergencia, son pocos los menores que salen a pasear. Muchas familias han decidido seguir en casa en mérito a un comunicado del Colegio de Psicólogos del Perú, del 17 de mayo, en el que dijeron que los niños no son los más vulnerables al confinamiento sino los más resilientes.

No obstante, Cecilia Tirado Hurtado, de la Asociación Psiquiátrica Peruana y especialista en niños y adolescentes, consideró que el cambio drástico en el estilo de vida por el confinamiento repercute en su salud física y emocional. “Se han visto variaciones de la conducta, menor rendimiento escolar, mayor irritabilidad, problemas con el sueño y el apetito, o ansiedad por la separación de familiares y amigos”, explicó a El Comercio.
Durante la segunda semana de mayo, ella, junto a un equipo de profesionales de salud mental, desarrolló un estudio en más de 500 familias de Lima, Arequipa y ciudades de la costa norte. El objetivo era analizar los efectos de la pandemia en niños y adolescentes de entre 3 y 17 años. Los resultados son de miedo: el 69,2% de menores presentó alteraciones en la conducta por el confinamiento. Siete de cada diez.

Tirado aseguró que durante una experiencia como la cuarentena se presentan dos tipos de manifestaciones: externas (berrinches, gritos o llanto) e internas (aislamiento). “Existen estudios de otros países que señalan que un evento traumático genera un impacto psicosocial en el corto y mediano plazo. Hay otro riesgo potencial, ya que algunos buscarán bajar los niveles de estrés con videojuegos, redes sociales o quizá con alguna adicción”, explicó.

Sergio Morales, padre de Facundo, y su familia (a excepción de la niña de 2 meses) resultaron positivos al COVID-19 a inicio de mayo. Por 14 días, él, su esposa y tres hijos, permanecieron en cuarentena en la Villa Panamericana, en Villa El Salvador.

“La parte psicológica fue muy complicada. Yo estuve solo con Facundo y hacíamos videollamada a su mamá y hermanas, lo que ayudaba un poco pero igual presentó estrés. Ellos [los niños] quieren hacer su vida normal”, manifestó Morales.
Para María Paz Sáenz González, psicóloga clínica y docente de la UPC, la pandemia afectó a los niños tanto en el proceso de socialización como de aprendizaje. Ahora, agregó, viven esas experiencias a través de una computadora. “Los niños necesitan tener contacto físico con el otro. En el plano escolar, generan un vínculo con la profesora, el cual es muy importante porque es gracias a este que se interesan por lo que les enseñan”, indicó.

—Protección familiar—

Tirado señaló que, pese a la situación en la que vivimos, los padres deben cuidar su salud mental. “La base principal de la seguridad de los niños viene de su principal cuidador. Si un menor lo ve mal, se derrumbará”, indicó.
Un problema conexo es que alrededor de cuatro millones de peruanos sufren enfermedades mentales y muchos de ellos son padres.
Sáenz explicó que los niños, sobre todo los más pequeños, ven el mundo a través de sus padres. Esta situación se repite en cómo los adultos de la familia viven la pandemia. La especialista señaló que es importante que los menores expresen sus emociones.
“Hay mucha ansiedad y depresión. La gente está decaída, irritable y con ganas de llorar. En términos de salud mental, está bien porque es coherente con lo que sucede”, manifestó.
La especialista recomendó que los padres permitan a sus hijos tener un “duelo” por las cosas que perdieron, como juegos con amigos. “Tienen que pasar por frustración y tristeza para llegar a la resignación y aceptación”, dijo. También sugirió utilizar la imaginación y el juego para que los niños pierdan el temor que se pudo generar por el COVID-19. “Se puede jugar a los exploradores o dibujar lo que vimos al salir”, dijo.

Fuente: El Comercio

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