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Hoy, más que nunca, la primera infancia está en manos de las familias

Mucho se ha hablado durante las décadas recientes sobre la importancia de la educación temprana como la base del aprendizaje y desarrollo a lo largo de la vida. Así, se cuenta en el país con: i) una política que establece los lineamientos en los que se debe enfocar la atención ala primera infancia, ii) medición de los resultados priorizados en la política durante los primeros cinco años de vida, y iii) mecanismos de incentivos a nivel regional y local para que las autoridades articulen los esfuerzos de diferentes sectores para garantizar que las niñas y niños reciban las intervenciones sugeridas.

Sin embargo,cabe preguntarse qué pasa hoy, después de más de 50 días de aislamiento,periodo en el que nuestros niños y niñas menores de 5 años no están recibiendo las intervenciones previstas. Estas incluyen control de las gestantes, vacunas,control y crecimiento del desarrollo infantil, acompañamiento o consejería para las madres y padres de familia, juego en espacio abierto y educación inicial.

Hoy, más que nunca, esos primeros años de vida están en manos de las familias. Si bien las familias no pueden asumir intervenciones referidas a salud, sí pueden asumir algunos aspectos educativos. No necesitamos ser docentes de educación inicial para pensar y dar tiempo para que nuestras niñas y niños se involucren en diferentes actividades vinculadas a su desarrollo emocional, social, cognitivo, del lenguaje, físico y motriz. En todo ello, la interacción con miembros del hogar resulta clave; así, jugar con ellos e involucrarlos en las conversaciones y tareas del hogar son acciones con un gran potencial educativo, ya que favorecen la generación de nuevos conocimientos y la adquisición de habilidades y hábitos de cuidado de su salud que serán muy necesarios post crisis. En este tipo de actividades se debería reforzar el apego seguro, que es un precursor de uno de los principales resultados esperados en esta etapa: la regulación de emociones.

En este esfuerzo educativo hay que evitar dos grandes tentaciones: mantener a los niños y niñas ocupados“para que no fastidien”, con actividades como ver televisión o jugar videojuegos, a menos que haya un fondo educativo en estas; y, la segunda,priorizar habilidades académicas que corresponden a la educación primaria, como aprender a leer y escribir. Los primeros cinco años deberían dar múltiples oportunidades para la exploración personal y social que ayuden a potenciar el desarrollo, de modo que puedan luego seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Durante la cuarentena, el ocio y la diversión también juegan un rol importante por supuesto, por lo que no deben ser descuidadas. Si bien las condiciones en lasque vivimos actualmente son apremiantes, no hay que olvidar la educación y el bienestar de los más pequeños.

En este contexto de educación en el hogar, los docentes pueden ser grandes facilitadores remotos, aunque en este tema enfrentamos el reto de la inequidad, que nos golpea fuertemente durante la pandemia. Así, en contextos urbanos y de mayor riqueza, las familias a menudo tienen contacto con los docentes por teléfono e internet; en cambio, en contextos rurales o de extrema pobreza, este contacto entre docentes y familias es menor por limitaciones en el acceso a la tecnología. Sabemos por investigaciones previas que la distancia en habilidades entre ricos y pobres, y urbanos y rurales a los cinco años es grande; que no aumente como resultado de la presente pandemia es nuestro más fuerte deseo de salud educativa.

Fuente: El Peruano

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